Sin abrigo (Parte 1)

Cubría una guardia de 24 horas cada semana, medio turno era en la oficina y el otro medio turno era recorrer caminos de la ciudad para encontrar eventos que requirieran apoyo. Ese día saldría mas temprano que la guardia de la semana pasada, y el recorrido sería precisamente en la colonia de mi novia. Ella mas que nunca estaba emocionada por ello aunque sigo sin entender el porqué.

Los textos eran emocionantes, me contaba ella una historia que jamás pensaría yo pondría final. Aunque no descuidaba el trabajo a realizar, en uno de los mensajes que me envió me quedé pegado al móvil leeyendo los mensajes, y habría sido algo de tiempo que mi compañero me descubre y dice:

– ¡Creo que es hora de salir!

Rápidamente guardé el móvil y me dispuse a tomar mi maletín y comenzar el recorrido. A las afueras de la oficina una RAM 2015 se encendía a distancia con la llave. Al ingresar en ella mi compañero me indica que por lo del móvil ahora él pondría la música de fondo. Ocho horas de escuchar cantos gregorianos y arpa, al parecer había descargado nuevos álbums.

De vez en cuando revisaba el móvil sin que esto interfiriera los recorridos, cuando nos adentramos a la colonia donde ella vivía cambió la música por una de suspenso y sonríendo dijo:

– ¡Que comience la cazería!. Te apuesto media quincena a que nos espera desde la ventana para saludarnos.

– ¡Media quincena será!

– ¡No quiero trampas, los móviles al frente!

Era un  juego estúpido, pero rompía la monotonía.

Al llegar a la calle donde vivía la camioneta comenzó su avance lentamente, 20 KM por hora marcaba al tacometro. Mi compañero tarareaba la canción de Rocky mientras subía la música.

Desde una cuadra observé que la casa estaba apagada, no había movimiento, estaba sola.

– ¡No hay nadie!, ¿Que le dirás a tu esposa de solo tener media quincena?

-¡Calla, calla, que a las mujeres les gustán estos juegos!

10 km por hora. Recargado sobre la ventana y viendolo a él le dije.

-¡No puedo creer que te hayas casado!

-¡Venga tu sabes que le encanta estos juegos a ella!, ¿doble o nada?

– ¡No, y venga acelera, que esto es una estupidez!.

Después de cenar me llegaba el turno de manejar, y 3 horas después abría terminado la guardia. Al dar vuelta sobre la quinta avenida esquina con el boulevard, se encontraba un parque que frecuentaban las chicas para ejercitarse. Mi sorpresa fue enorme cuando descubrí un par de piernas tersas, tornarse doradas bajo la lámpara del alumbrado público mientras se levantaban por el aire hasta lograr un ángulo de 90 grados.

La dueña de esas piernas estaba sobre el pasto, y comenzando a realizar el ejercicio llamado bicicleta, acompañada de otras mujeres la rutina continuó y al levantarse se apreció la espalda de esta mojada sin ninguna protección para evitarlo. Otra acompañante en particular realizó sentadillas dejó apreciar la misma condición, no llevaban el tapete de ejercicio.

Aquellas damas eran mi novia y su prima, ambas habrían escogido el peor momento para realizar ejercicio, y en una pésima vestimenta.

Mi compañero no se percató de su presencia porque estaba muy atento al baile de una morena que practicaba Pole Dance, el semáforo justamente nos dió el alto frente al gimnasio, y mi compañero sin pensarlo salió de la ventana y dice:

-¡Dos, Tres, muy bien muchachas, Dos, Tres!

El siga se antepone y en vez de molestarse las muchachas nos gritan que nos detengamos, por lo que el freno se hunde al escuchar el grito de mi compañero solicitándolo.

-¡Ok, ok, yo se lo doy guapa!

Al volver a ingresar a la camioneta mi compañero me avienta un papel y refunfuñando se pone nuevamente el cinturón y sube el volumen.

-¡Yo las aliento y tu te las cojes!, ¡Venga gurú avanza, avanza!

– ¡Pero ¿Qué carajo te pasa?!

– ¡Agradece que soy un hombre casado, vergüenza debería darte!

-¡Estás loco!

La jornada terminaba y al regresar a la base una lluvia de mensajes hace presencia sobre mi móvil. Era mi novia que me informaba que era hora de salir de trabajo. Me esperaba con ansía. Su prima volvería a quedarse con nosotros otra temporada. No se sentían bien, al parecer un resfriado las quería invadir. Hoy habrían hecho ejercicio y no deseaba mas que bañarse conmigo al llegar a casa. Esperarían en casa de su padre. No me dilatara.

-¡No sabe las ganas que tengo de pasar por ellas!

-¿Ahora ya hablas solo?

-¡Rubí, que me ha enviado unos mensajes!

– ¡Dile ¿Qué porqué demonios no salió?

– ¡Te dije que no apostarás, ella no estaba en casa, su prima pasará otra temporada con nosotros y salió con ella!.

-¡Qu… qué … venga amigo, no la tomaremos en serio la apuesta ¿verdad?

Al pasar por ellas, la vestimenta había cambiado, ahora llevaba pants y sudadera, ambas con las maletas listas y esperando en la puerta.

…continuará

Dr. Axtrexal

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